Por qué Lebesgue.
El nombre viene de Henri Lebesgue, que cambió la forma de integrar: en vez de acumular tiras verticales, mide por niveles. Enseñar se parece más a eso que a avanzar materia sin mirar qué quedó debajo.
se pronuncia «le-bég»
Martín Oyanedel
Fundador y profesor · Santiago, Chile
- Ingeniería de Software · UC
- Tutorías del programa Conectado Aprendo
- Material propio en cada sesión
Nadie es malo para las matemáticas.
Detrás de Lebesgue está Martín Oyanedel, 22 años, cuarto año de Ingeniería de Software en la Universidad Católica. Lleva años dedicándose a lo que considera su vocación: enseñar. Fue tutor del programa Conectado Aprendo de la UC, que le dio herramientas pedagógicas reales para adaptar la explicación a cómo aprende cada persona.
Lleva tres años pasando por los mismos ramos que hoy le quitan el sueño a sus estudiantes —Cálculo, Física, Estadística, Programación— y esa cercanía es la mejor herramienta de la plataforma: recuerda dónde está la trampa, qué se pregunta en las pruebas y por qué el libro explica en tres páginas lo que se entiende con un dibujo.
Preparó la PAES sin preuniversitario, estudiando cuatro meses por su cuenta, y entró a la primera. No fue talento: fue el método correcto y las horas suficientes. De ahí sale la convicción que sostiene Lebesgue: nadie es malo para las matemáticas. Lo que suele faltar no son más ejercicios, sino una base bien puesta y alguien con la paciencia de volver atrás hasta encontrar el eslabón suelto.
Dos portafolios, dos oficios.
Lebesgue es la plataforma desde la que enseña. Su trabajo académico y su trabajo como ingeniero viven cada uno en su sitio.